Metidos en medio del estÃo, el curso pastoral ya ha acabado y es el momento de descansar y reponer fuerzas antes de la siguiente jornada laboral en la gran obra del Reino de Dios. Pero el verano también es un momento propicio para revisar nuestras vidas y formarnos.
Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada en la que resulta difÃcil pararse para saber quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos. El parón veraniego nos ofrece la posibilidad de revisar lo que ha sido el curso pastoral y nuestro compromiso cristiano a lo largo del mismo, corregir errores y reorientar nuestros pasos. Es un buen momento para el aislamiento, la oración, la meditación y también para la formación, y por ello desde nuestra diócesis surgen multitud de propuestas con estos fines: campamentos, escuelas de formación de verano, peregrinaciones, retiros contemplativos, …
Son ofertas mucho más austeras que las que nos ofrecen las agencias de turismo, pero, sin duda, son mucho más evangélicas y enriquecedoras para dimensión humana, y por ello queremos instaros a que optéis por ellas en vuestras vacaciones. Y en particular, queremos invitaros a nuestra escuela de formación misionera que este año celebraremos del 13 al 18 de agosto, y de la que os informamos en esta hoja, junto a un bonito testimonio de Brasil para meditar estos dÃas con sosiego.