Han pasado más de dos mil años de la venida al mundo del Salvador y la mayorÃa de los hija/os de Dios seguimos sin llegar a comprender el misterio de la Natividad.
En el nacimiento de Cristo nada fue circunstancial, todo, al igual que cada minuto de su vida, tenÃa un sentido, una enseñanza. Si Jesús nació de una mujer, pobre y desahuciado en los arrabales de Belén, fue porque Dios eligió esa manera de comenzar su obra de salvación, desde los últimos, desde aquella/os que son más débiles, a los que decimos sÃ, pero seguimos negándoles la razón, convirtiendo en sagrado lo que nos empeñamos en declarar impuro y malo.
Esta opción por los pequeña/os y excluida/os es la primera lección de Jesús en vida y es el verdadero misterio de la Navidad. No se puede entender si no miramos el mundo al revés, con la inmensa humanidad de la mirada de Jesús. La Navidad nos provoca a romper con todo lo que nos ata para ser capaces de bajar hasta los más empobrecida/os y comenzar con ella/os la construcción de un nuevo orden, al que Cristo llamó el Reino del Padre. Cada vez que alguien descubre este misterio, crece la esperanza de la humanidad.
No dejemos que estas Navidades lo material y lo superficial nos impidan descubrir el verdadero sentido de la Navidad.