La Cuaresma es la antesala de la Semana Santa, donde los cristianos y cristianas celebramos el misterio de la pasión y resurrección de Cristo, que es el fundamento de nuestra fe. Como cualquier fiesta, requiere una preparación previa para comprenderla y vivirla en toda su plenitud, y la Cuaresma es precisamente un tiempo para la reflexión y su preparación.
Con la Cuaresma se intenta imitar a Jesús, quien antes de iniciar su pastoral se retiró al Desierto para meditar y comprender cuál era el fundamento y el sentido de su misión. Los cristiano/as muchas veces nos dejamos llevar por los acontecimientos y no nos paramos para tratar de discernir qué nos pide Dios en cada situación, cuál es el sentido de nuestro camino en la vida y qué fundamento tienen nuestras celebraciones a la luz del Evangelio y de los tiempos. Sin una compresión de los motivos que nos mueven, nuestros pasos nunca serán firmes.
En esta hoja os invitamos a buscar en estas semanas tiempo para el recogimiento, la oración y la reflexión, y, al ser este el año Paulino, os proponemos un acercamiento a la figura de San Pablo como ejemplo de fidelidad al Evangelio. También os presentamos un precioso testimonio de una misionera de nuestra tierra en Camerún.