
La Infancia Misionera es una obra universal, misional y pontificia creada por Forbin-Janson 1843, y aprobada por el papa Pio XI en 1922. Desde este año se han ido formando en todo el mundo grupos organizados de niños decididos a ayudar a otros niños. Hoy son millones de «pequeños misioneros» distribuidos en parroquias, escuelas y movimientos de los cinco continentes.
En concreto, la Obra Pontificia de la Infancia Misionera se propone:
Ayudar a los educadores a despertar progresivamente en los niños una conciencia misionera universal.
Ayudar a los niños a desarrollar su protagonismo misionero.
Mover a los niños a compartir la fe y los medios materiales, especialmente, con los niños de las regiones y de las Iglesias más necesitadas.
Promover las vocaciones misioneras.
Integrarse en la pastoral de conjunto de la educación cristiana, a la que aportará su proyección misionera.